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Santa Hildegarda: la monja que cambió la cerveza para siempre

11/05/2021

Castrum

Resulta llamativa la vinculación de una santa medieval con la cerveza, pero aunque parezca una cuestión sacada de una novela, verdaderamente existió Santa Hildegarda y su intervención fue decisiva en el sabor de la cerveza que hoy conocemos.

Quién fue Hildegard von Bingen

Santa Hildegarda fue una monja benedictina, teóloga, filósofa y precursora de la medicina que vivió en Bingen, Alemania en el siglo XII.

Desde pequeña, dada su mala salud, fue ingresada en un convento benedictino donde se la cuidó y educó en diversos conocimientos que en aquella época no estaban al alcance de las mujeres.

Su formación incluyó el estudio del latín, la música, la medicina o la botánica. Estos conocimientos le permitieron investigar y escribir varios libros, entre ellos, uno de botánica donde escribió sobre las bondades medicinales del lúpulo.

Su inquietud le había permitido observar que el abuso de las bebidas dulces, muy frecuente en aquellos tiempos, potenciaba los problemas de visión e incluso podía llegar a producir ceguera. Al agregar lúpulo, por su amargor y por su carácter aséptico, conseguía que la bebida no se consumiera con tanta ligereza y que se conservara en buen estado durante más tiempo. Además, le otorgaba a la bebida unos aromas y sabores especiales y característicos.

El lúpulo y la conservación de la cerveza

En tiempos de Hildegard era habitual el consumo de cerveza en lugar de agua, ya que al estar hervida, el líquido no estaba contaminado y no se transmitían tantas enfermedades, algo que sí sucedía si se bebía agua insalubre de los ríos o arroyos.

Se sabe que el lúpulo ya se utilizaba durante la edad media, pero el primer registro que existe, relacionándolo con una receta de cerveza está en uno de sus escritos: Physica sive Subtilitatu.

Entre sus tratados, hay varios sobre Medicina en donde se proponen remedios medicinales, y entre ellos, se menciona también la adición del lúpulo a la cerveza, como sustituto de los gruits (mezcla de hierbas aromáticas utilizada en la receta hasta ese entonces).

El lúpulo ya se consumía (extraído de los bosques, en su estado salvaje) pero no fue hasta el siglo XVI que se empezó a cultivar en el sudeste de Inglaterra y casi un siglo después llegó a América. A partir de ese momento ya se distribuyó por todo el mundo occidental.

Su inclusión en las recetas de cerveza, se debe, además de las propiedades que describiera Hildegarda, a que evitaba la proliferación de microorganismos que agriaban la cerveza y de esta forma, conseguían conservarla, sobre todo en los meses más calurosos.

Esta historia que te hemos contado es real, pero resulta tan curiosa, que en el año 2009 se llevó al cine con el nombre de “Visión” en una película de Margarethe von Trotta con Bárbara Sukowa en el papel de Santa Hildegarda.

Sin duda, un aporte más a la ciencia y al arte de la cerveza, de una de tantas mujeres que habían quedado escondidas en las bambalinas de la historia. Hoy nosotros también queremos darle el protagonismo y la importancia que se merece, por eso te contamos su vida.

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